Recuerdo que desde niña he tenido la firme convicción de ser esposa, madre y dedicarme al hogar. Mi más grande ilusión era estar casada y formar una familia con dos chilpayatitos que me llamaran Mamá, estar en la casa dedicada en tiempo completo a ellos y a mi esposo, llevar a los niños al colegio, recogerlos, hacer de comer para cuando mi esposo llegara en la tarde, etc.etc.etc.. Obviamente no faltó quien me tachara de retrograda, que cómo en esta época que la vida corre a pasos agigantados mi más grande meta fuera ser esposa y señora de su casa, pero no me interesó, eso es lo que más he anhelado siempre.
Hoy gracias a Dios he encontrado al hombre con el que quiero compartir mi vida entera. Él es el ser más maravilloso, con un gran corazón, con unas ganas enormes de salir adelante, trabajador, luchón, responsable, todas las palabras no me alcanzarían para describir el buen ser humano que es, y estoy convencida de que además será un buen padre.
Después de casados esperamos un tiempo para empezar la busqueda de ese pequeñito que llegara a complementar nuestra vida; por algunas razones de salud este pequeño no ha llegado y hoy no sé si llegará.
Sé que Dios existe y como lo he dicho siempre, creo que soy su consentida y sé que el tiene algo preparado para mi, sea lo que sea creo que él sabe por qué hace las cosas y sabré respetar lo que él mande para mi.
En esta etapa mi esposo ha demostrado ser el hombre de mi vida, de eso no tengo la menor duda y como él me dijo "¿Qué no nos ha costado trabajo en nuestra vida?" y tiene razón, todo lo que hemos logrado desde solteros y ahora de casados nos ha costado obtenerlo, pero como bien dice "así sabe mejor y se disfruta más".
El poder dar vida y encauzar esa vida, es el regalo más grande que la naturaleza y Dios le puede dar a una mujer. Traer al mundo a una personita de la que deberás ser guía, inculcarle valores, enseñarle a ser un buen ser humano, protegerla, enseñarle a vivir, representa una gran responsabilidad, y yo quiero experimentarla.
Es tan trillado pero tan verdadero, pero siempre que algo "malo" nos sucede empezamos a buscar a Dios, en lo particular siempre lo tengo en mi corazón y procuro orar todos los días, pero a veces eso no lo es todo. Ahora comprendo que lo que él quiere es que prediquemos con su ejemplo: dar y recibir sin esperar nada a cambio; ayudar a quienes lo necesitan, no criticar, nunca juzgar, ser servicial, ser honesto, etc. etc. etc. en pocas palabras ser mejor ser humano.
Como alguien dijo por ahí, no se trata sólo de pedir a Dios por algo, se trata de qué estamos dispuestos nosotros a hacer para Dios, y yo lo interpreto como qué estamos dispuestos a hacer para ser mejores en todos los sentidos y qué tenemos para ofrecer a los demás.
A partir de ahora y en adelante he decidido obedecer a esa máxima y cada día tratar de ser mejor, ofrecer a la gente que me rodea lo mejor de mi, sin esperar nada a cambio y sin juzgarla por como decidan vivir su vida. No será fácil porque estamos programados a hacer todo lo contrario, pero lo intentaré e intentaré hasta lograrlo.
Estoy a la espera de dos largos meses, tiempo que se me hará eterno para conocer el diagnóstico del doctor, pero como lo digo siempre: "Dios sabe porque hace las cosas", y confió que sea cual sea su decisión, sé que será la mejor.

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