¿Por qué estamos acostumbrados a pedir de manera indirecta y no hacerlo directo y como realmente lo queremos?
Justo hoy me pasó que mi esposo y yo teníamos un compromiso con unos amigos para ver el tan esperado Super Bowl, para mi mala fortuna enfermé y preferí quedarme en casa, no obstante, una lucha interna me consumió, en el fondo quería que él se quedará conmigo en la casa y ver juntos el partido, porque me hacía ilusión que lo viéramos juntos, pero a la vez no quería ser egoísta y echar a perder el plan sólo por que me sentía mal. Le dije que fuera, él no quería dejarme sola y estaba dispuesto a "sacrificar" la tarde con los amigos, sin embargo, me puse terca y le insistí que se fuera; y pues sí, al final terminó yendo y yo me quedé sola en casa, sin ver el partido y con toda mi frustración de única compañera, pues él no se había quedado y había preferido irse; así lo sentí en un inicio, pero si somos realistas yo lo orillé a tomar esa decisión, ¿Por qué ahora me sentía tan mal?, simple, porque realmente no era lo que quería. Lo único que conseguí fue castigarme a mi misma.
Ese defecto que algunas mujeres tenemos (no sé si algunos hombres también, aunque creo que es más una conducta femenina) de mandar mensajes inversos pensando que los demás tienen el mismo chip que nosotros y que elegirán exactamente lo que deseamos; es el típico que dices que no cuando en realidad quieres decir que sí y viceversa. En fin... me costó caro jugar ese juego.
No quiero justificarme, pero creo que esto se deriva de algunos traumas de la infancia: miedo a estar sola, miedo al abandono; pues así es como las actitudes de mi papá me condicionaron; pero debo entender que ya soy una mujer adulta y no una niña, que sólo yo permito qué me hace daño y qué no, y que con quien vivo y será mi compañero de vida entera es mi esposo y no mi padre, el hombre que vive en un mundo de mentiras.
Poco a poco he ido madurando en ese sentido, pero aún está ese "falso contacto" que hace que el chip vuelva a su estado original y me olvide de todo el avance que he logrado. Pero con paciencia y mucho trabajo lograré que de modo natural no sufra por que mi esposo o yo queramos tener un espacio propio.

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