Han sido ocho días de mucho aprendizaje, de muchas emociones
encontradas, de a veces estar bien y, otras de la nada (bueno, no de la nada,
si sé que me pasa) me entra la melancolía y se me salen las lágrimas.
Es como si dentro de mí estuviera alguien atrapado, que
lucha por salir corriendo, gritar y liberarse. Alguna vez ya había tenido esta
sensación, pero nunca tan constante como esta. He buscado el camino espiritual
y la meditación para sentirme mejor, el ejercicio también me ha ayudado, esas endorfinitas que libero sudando me
mantienen feliz por la noche, aunque al día siguiente otra vez la nostalgia
aparezca.
En diciembre que leí mi horóscopo 2014 decía que habría una
noticia en particular imprevista y me reí, porque en realidad yo sabía de esa
noticia, al final del día si fue imprevista porque el resultado no fue el esperado.
Releyendo mi horóscopo, ya en 2014, me encuentro con que el encabezado del mes
de enero es “Vacío en el alma”, y es justo así como me siento,
quién lo diría, en diciembre ni siquiera me percaté del cabezal, mi corazón, mi
alma y mi cabeza decían que sería un enero lleno de ilusiones y felicidad, pero
como dice el dicho: “Mientras tú haces
planes, Dios se ríe de ti”, o algo así, y no es que no sea feliz, pero ese algo por ahora opaca mi felicidad. Sin embargo, sé que él o la vida te
dan lo que es mejor para ti en cada momento, por eso no he renegado y tampoco
los he retado, y, como siempre digo, las cosas pasan por algo.
Lo tomo como pruebas que la vida te pone, para ver qué tan
fuerte eres realmente, cómo sobrevives y te levantas del momento, y lo más importante
que tu actitud ante la vida y hacia la gente que amas y te ama no se modifique
por nada del mundo.
Con esta experiencia aprendí que hay que tener paciencia
sobre todas las cosas, la ansiedad no hará que las cosas sucedan más rápido de
lo que realmente debes esperar, aprendí también que no debo hablar de más, y que
hay cosas que sólo son mías y de nadie más, hubo amigos que me sorprendieron,
que demostraron hasta el final su amistad, y otros “amigos” que sólo quisieron
enterarse y que al final ni voltearon a ver qué más, y no es que hubiera mucho
por hacer, pero el apoyo moral nunca está de más.
Escribir, según dicen por ahí, te hace bien, no es la
primera vez que lo hago y lo he comprobado, con esto no quiere decir que esa
parte dentro de mí que quiere salir corriendo se haya apaciguado por completo,
pero por lo menos se ha quedado dormida
por un rato.
Mi tarea, encontrar la manera de dejarla salir, pero sin
lastimarla, y evitar que este “vacío del alma” no me acompañé hasta finales de
enero.
Let it go mi principal
propósito de este año.

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