Este año aprendí a no quejarme de los lunes y a no decir “gracias
a Dios es viernes”… porque cada día es especial y hay que dar gracias a Dios
por haber abierto el ojo, por tener salud, trabajo y por darnos la oportunidad de empezar de cero y
regalarnos una hoja más en blanco para continuar escribiendo nuestra vida o
bien de corregir la historia si así lo queremos.
Un año más que Dios me da la bendición de tener a mis padres
conmigo, por permitirme llegar todas las noches a casa, levantar la bocina, marcarle
a mi mamá y escuchar su voz, por regalarme ya seis años de feliz matrimonio al
lado del hombre más maravilloso que se pudo cruzar en mi camino, y darme la oportunidad
de despertar a su lado todos los días. Por dos hermanas extraordinarias que
cada una a su modo las amo por igual. Y no puedo dejar a un lado a mis dos perros hermosos, que llegaron a cambiar mi vida.
Gracias a todos los que este año se subieron a mi vida, a los que se fueron y a los que siguen aquí,
gracias por las enseñanzas, gracias por el apoyo y gracias por demostrarme su
amistad de una y mil formas… simplemente, gracias por estar.
Gracias por cerrar este año con una gran ilusión…
Cada año que pasa es mejor y tengo la seguridad de que el
2014 no será la excepción, aprenderé muchas otras cosas, seguiré llenando hojas
en blanco, pero sobre todo seguiré siendo feliz y agradeciendo por seguir viva y vivir rodeada de amor, y por tener en mi poder la llave para seguir siendo mejor día a día.
Gracias 2013 y bienvenido 2014.

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