Cuando Cincuenta Sombras de Grey empezó
a venderse en México lo veía en todas las librerías pero no me llamaba la
atención, veía comentarios en redes sociales pero tampoco me impulsaron a
leerlo, de hecho ni siquiera sabía de qué trataba y he de confesar que decidí hacerlo
por el simple hecho de que empezó a encabezar el top 10 de libros más vendidos
en México en los últimos meses; pero antes de eso abordé el tema con amigas y
conocidas y me encontraba con opiniones del estilo de “Por eso México está como
está si sólo leemos pura basura” “Es un libro que no aporta nada y sólo lo leen
mujeres frustradas” y el hasta “es vil pornografía”, obviamente, también me
encontré con buenos comentarios. Y pues para que nadie me contara me di a la
tarea de averiguarlo por mí misma, además de la curiosidad de saber por qué era
primer lugar de ventas en México.
Para mi asombro leí la trilogía
de Cincuenta Sombras de Grey en menos de 30 días, ¡Sí!, ¡Menos de 30 días!.
Las primeras páginas y antes de
llegar a la parte de que Christian Grey se aparece en Clayton’s me parecen un
poco de flojera, pero me dije: “No! tengo que saber por qué tanta fascinación
por este libro”, después de esa parte las páginas se me fueron como agua. Creo
que hasta cierto punto me identifiqué con Anastasia y no es que tenga un marido
millonario dueño de un gran emporio, ni que todas las mujeres babeen por él (Oh
por Dios! espero que no) y mucho menos que tenga un cuarto de juegos sexuales o
que nuestro primer acercamiento fuera con fines meramente de un negocio sexual,
sino más bien, porque cuando conocí a quien hoy es mi esposo, la gente cercana
a ambos, conocidos y amigos más que familiares me preguntaban que qué había
dicho para que él diera un cambio de 360° en todos los sentidos, quien lo
conocía decía que estaba perdidamente enamorado de mí y pues bueno en su momento
yo me sentía como Anastasia: enamorada, sabía que no quería perder a este
hombre, temerosa, a veces enfadada por ciertos arranques y así un sinfín de
sentimientos; y cuando empecé a adentrarme en el libro, algunas frases,
emociones, sentimientos e incluso traumas (diferentes traumas claro está) del
pasado tanto de los dos personajes principales me hicieron recordar todo lo que
pasamos mi esposo y yo cuando apenas nos estábamos conociendo y todo lo que
tuvimos que sortear para comprobar que lo nuestro si era amor del bueno y no una
simple calentura del momento. Sí! Soy una ridícula pero en muchas ocasiones vi
aspectos de mi relación reflejados en esta novela.
En resumen, la trilogía ¡me
encantó! y la autora se sacó un 10 con el final. Yo no esperaba que en algún
momento la historia fuera a ser contada desde la perspectiva del hombre, y me atrevo
a decir que la autora hace sentir al lector como en su momento Grey hizo sentir
a Anastasia cuando pretendía castigarla y no dejarla llegar al orgasmo, al
menos así fue como yo me sentí: orgasmus
interruptus.
En cuanto a las opiniones que
escuché antes de empezar a leer, me apena contradecir a aquellos que dijeron
que en México leemos pura basura o que las mujeres que leíamos Cincuenta Sombras
éramos unas frustradas sexuales o que es vil pornografía. Primero, los mexicanos no nos caracterizamos por ser lectores asiduos
(me excluyo), pero si agarramos un libro sea cual sea y con los fines que sean,
es muy meritorio el hecho de que se está empezando a leer, por algo se empieza,
¿no?, no lo puedo afirmar, pero estoy segura que muchas o muchos después de
leer Cincuenta Sombras despertaron ese hábito, quizá busquen el mismo tipo de
lectura, pero al final lectura sea cual sea la categoría. Segundo, los que
dicen que es una novela para frustrados o que es vil pornografía, para empezar,
¿cómo se atreven a dar una opinión sino han leído la novela?, a mi gusto, seguramente
son del tipo de personas que escuchan los comentarios de otros y transmiten la
idea como propia. ¿De cuando acá sabemos cómo se siente una mujer frustrada o
nos hacemos los mojigatos hablando de pornografía? El problema del ser humano
es que emitimos juicios según lo que nosotros mismos creemos que es bueno o
malo, lo que debemos aprender es a respetar que cada individuo es libre y puede
hacer o deshacer a su gusto y en este caso a leer lo que le venga en gana y no juzgar
a la persona sólo porque no tenga los mismos gustos o nivel cultural de uno.
Tampoco se ha hecho esperar que
los medios saquen provecho, este fin de semana vi un programa especial titulado
“The Real 50 Shades of Grey” en E! Entertainment, en principio pensé que se
enfocaría a entrevista con la autora, como nació la historia etc., para mi
sorpresa fue un especial con historias reales de parejas BDSM. Y como dicen por
ahí, hay de todo en esta viña del Señor; honestamente, he quedado impactada con
las parejas que entrevistaron, por ejemplo, una chava que juega el papel de
sumisa pero no sólo en el aspecto sexual sino como un estilo de vida en el que
el esposo elige qué debe ponerse todos los días desde la ropa interior hasta
los accesorios (me quedé horrorizada cuando presume un collar que se adapta con
correa para que él la pueda ir jalando como perro), qué debe de comer, en fin un
sinfín de reglas incluso hasta que pasee desnuda por la casa a todas horas. A
pesar de que me considero una fan de Cincuenta Sombras en ningún momento ha
pasado por mi cabeza someterme a una relación de ese tipo. Durante la
entrevista esta chica se dice sorprendida de que algunas conocidas hayan leído
Cincuenta Sombras y que todas coincidan en que les gustaría que su pareja les
hiciera todo lo que la autora relata en la historia.
Sin embargo, a gusto personal el
especial y la entrevista de esta “sumisa” en particular desvirtúa la idea
original del libro, que para mí no sea enfoca directamente a la vida de una
pareja D&S sino a la historia de amor en sí, claro que con un tinte erótico
como plus y que creo es la base del éxito de la trilogía. También creo que si
una chava dice que le gustaría que su pareja fuera como Christian Grey no sólo
se refiere al aspecto sexual, sino a todo lo que Christian Grey abarca, desde
lo joven, guapo, millonario, complaciente, que sabe bailar, que pilotea su
propio avión, que tiene un yate y para terminar pronto que es perfecto, salvo
por sus trauma y es ahí donde entra el rol de la mujer que lo libera de sus
sombras, ¿a quién no le gustaría ser Anastasia? Sonará muy trillado, pero desde
pequeñas la televisión, las novelas románticas, películas, cuentos, etc. nos
han enseñado a idealizar y eso es lo que pasa exactamente con Cincuenta Sombras.
En fin, E.L. James es a la mujer
adulta lo que Disney es a la niña.

No hay comentarios:
Publicar un comentario